La consideración del libro como bien esencial encabeza la solicitud

La Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI), que reúne a editoriales, librerías y distribuidoras, cree imprescindible alcanzar un Pacto por el Libro y la Lectura fijando una estrategia a 10 años vista. Dicha estrategia debe reconocer el valor de la lectura y el papel que la industria del libro tiene en la sociedad española actual.

Los diferentes agentes del sector del libro quieren trasladar al Gobierno la necesidad de dejar de lado el cortoplacismo político y sentar las bases que permitan fijar objetivos claros, establecer políticas y dotar de recursos que contribuyan a la difusión de la cultura. Así lo han hecho constar en un comunicado emitido hoy.

Aun reconociendo una buena interlocución con la Dirección General del Libro, para editores, librerías y distribuidoras ha resultado del todo decepcionante que no se haya adoptado ni una sola de las medidas de activación de la cadena del libro que se habían solicitado para paliar el impacto de la COVID-19 en el sector, léase, programa de adquisición de fondos para bibliotecas (para lo que se pidió la modificación de la ley de contratos); el lanzamiento de un bono-libro para los ciudadanos y un plan especial para impulsar el mercado exterior, a lo que se sumó la petición de reconsiderar las fórmulas de los programas de gratuidad de libros de texto y sustituirlas por un programa de cheque-libro.

Los 10 puntos del Pacto

A juicio de editores, librerías y distribuidoras, los puntos básicos que se deberían contemplar en el Pacto, son:

  1. Declaración del libro como bien esencial.
  2. Plan de fomento del hábito lector y de protección de la lectura en el conjunto de la población.
  3. Programa de dotación de fondos bibliográficos para bibliotecas (públicas, escolares, universitarias, institucionales).
  4. Programa de bonolibro para activar la demanda.
  5. Plan de fomento del libro en el mercado exterior.
  6. Plan de defensa de la propiedad intelectual.
  7. Plan de ayudas a las librerías.
  8. Programa de ayudas a la edición minoritaria.
  9. Programa de cheque-libro para contenidos escolares.
  10. Apuesta por un plan europeo de rescate del libro y la edición.

Para lograr los objetivos que se persiguen, el sector del libro considera necesaria la implicación y movilización de diversos agentes sociales y de otros colectivos (instituciones civiles, fundaciones, medios de comunicación, entidades académicas, intelectuales, bibliotecarios, profesores, familias, asociaciones vecinales y culturales…), así como la implicación de las distintas Administraciones (central, autonómica y municipal).

Las cifras del sector

La del libro constituye la primera industria cultural española. Sus empresas facturan alrededor de 3.000 millones de euros, tanto en el mercado interior como en el exterior. Realiza una aportación positiva a la balanza comercial española. Cuentan, además, con más de 222 filiales que facturan una cantidad similar en países de todo el mundo, especialmente en Latinoamérica.

Sin embargo, estas cifras y datos no han sido hasta ahora suficientes para que, desde la Administración central, con independencia del signo político del gobierno de turno, se haya entendido la importancia estratégica de este sector. Durante décadas, el libro ha navegado solo, sin formar parte de un plan de trabajo. El mejor reflejo de esta situación han sido los presupuestos dedicados al libro, la discontinuidad de programas o la ausencia de voluntad y visión políticas para potenciar este activo del patrimonio cultural de nuestro país, afirma FEDECALI en su comunicado.